En un preciso momento, te paras a
pensar. Hasta ahora pensabas tener claro todo, saberlo todo, pero nunca fue
así. Nos creamos expectativas de lo que creemos que es esto, la vida, pero casi
siempre nos equivocamos. No podemos organizarla, porque si lo hacemos nos
perderemos lo mejor de ella, esa inquietante espera de no saber que puede
pasar. Y de esta forma, cuando encontramos eso, no somos felices, somos aún más
que eso, las cosas parecen más importantes, las personas más sinceras, parece
que el mundo es mejor, a veces solo lo parece, pero quieras o no, que algo se
parezca es lo más cercano a la realidad. También te das cuenta de lo dura que
es a veces la vida, y de lo que cuesta salir adelante, pero es que si no te das
cuenta, ¿cómo piensas seguir? Se te pasa por la cabeza pensar que solos somos
más fuertes, pero es que si no tenemos a alguien a nuestro lado que nos ayude
no lo seríamos, porque a veces una persona hace más que mil, una persona puede
llegar a ser mucho más importante de lo que mucha gente puede creer. También
piensas que las cosas son jodidas, porque no siempre se tiene lo que se quiere,
pero si tuviéramos todo lo que quisiéramos, no tendríamos cosas por las que
luchar, y si no aprendemos a luchar, estamos perdidos. Te das cuenta de que puedes
pensar todo esto tan solo al oír una simple canción, que puedes sentirlo, que
se te pase rápidamente por la cabeza, en el periodo de unos minutos, o que lo
pienses durante mucho tiempo y salga de repente, cuando sabes que necesitas que
salga. Y es que digo yo… si de vez en cuando no decimos lo que sentimos y
pensamos, ¿no habremos fracasado? Si nos callamos todo, total, si solo se vive
una vez, que más da arriesgarse. Y que
si la vida son dos jodidos días, no nos tenemos que pasar uno y medio sufriendo.
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