En momentos como este, te das cuenta de la importancia del ‘’No te
rindas nunca’’. En mi caso, muchos no confiaban en que con una columna torcida
y un corsé para dormir, pudiera cumplir mi sueño: Bailar. Sí, muchos decían o
pensaban que no podría, que me rendiría, y a veces eso me echaba hacia atrás,
pero solo para coger impulso y demostrarles que puedo. Porque no hay nada más
grande que hacer lo que te gusta y disfrutarlo al máximo. También te das cuenta
de que todos esos grandes esfuerzos, todas esas noches durmiendo mal por el
dolor de espalda, todas esas molestias, no se comparan en NADA a lo que sientes
al saludar al público sintiéndote orgulloso de lo que has hecho en el escenario
y encima sentir que los tuyos, esos que están siempre allí y han visto cada
caída y cada remontada tuya, esos que sabían lo difícil que había sido
conseguirlo, están más orgullosos que nadie.
Gracias: a los que creían en mí
desde el principio y a los que no, porque me hicieron más fuerte.
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