Hasta harán unos meses, no creía en eso de ‘la distancia
separa cuerpos, no corazones’. Estaba tan convencida de que casi no era
posible, que me hacía cegarme. Hasta harán unos meses no sabía lo que era
necesitar a alguien que está a tantos kilómetros de ti, necesitar saber que
sonríe, aunque no esté a tu lado, que te quiere y que cuenta contigo para
seguir, al igual que lo haces tú. Hasta harán unos meses no creía que podía
confiar tanto en personas que no están conmigo físicamente, pero supongo que
ahora me he dado cuenta de que tienen que estar al lado de tu corazón, no de tu
cuerpo. Hasta harán unos meses no pensaba en querer viajar solo para poder
abrazar de una vez a estas personas tan importantes. Hasta harán unos meses
creía que la distancia no dejaba querer a alguien, pero solo hasta harán unos
meses… Porque ahora sé lo que es querer a alguien que no está a tu lado día a
día, lo que duele no poder hacerle reír en persona, o abrazarle y susurrarle
que todo estará bien cuando llora. Pero sé algo, que pueden estar muy lejos de
mí, pero que si esas personas son felices, yo también lo soy, porque me han hecho darme
cuenta de que la distancia, no es nada cuando esa persona se puede llegar a
convertir de tu todo, habiendo aparecido de la nada.
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